Agosto 2017 Septiembre 2017
Do Lu Ma Mi Ju Vi
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31

La necesidad de un cambio urgente

El sistema de riesgos del trabajo alcanza por estos días su mayor dimensión en extensión y cobertura; pero las modificaciones que se le fueron introduciendo y el comportamiento que asumieron en los diferentes momentos todos sus actores (trabajadores, empleadores, médicos, prestadores, abogados, jueces, aseguradoras y hasta el propio Estado en su calidad de regulador y controlador) compusieron una ecuación que lo fue empujando a un muy precario equilibrio que hace que a la fecha se encuentre seriamente jaqueado.
Son muchas las mejoras logradas a través del sistema de riesgos del trabajo, así como también muchos los esfuerzos que se vinieron realizando, en especial en los últimos años. Se logró disminuir un 68 % la mortalidad laboral, en tanto que la accidentabilidad cayó un 30 % en los últimos siete años. No menos importante fue instalar las bases de una cultura de la prevención de riesgos.

Hoy, casi 10 millones de trabajadores desarrollan su actividad bajo un sistema que atiende las variables de prevención y de prestaciones, tanto dinerarias como médicas, muchísimo mejor que antes de que fuera creado. Real dimensión de sus efectos es saber que, por ejemplo, en términos de prestaciones médicas anuales, debiéramos contar las brindadas en cientos de miles o millones de casos según se trate y todo esto, respaldado por una logística operativa que no es menor en términos de funcionamiento.

Adicionalmente, y como resultado de las reformas introducidas, es de destacar la mejora en las prestaciones dinerarias, que en tres años (desde octubre de 2012 hasta septiembre de 2015) hizo que los pisos prestacionales y sumas adicionales aumentaran en promedio un 368 % por la aplicación del RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables). Sólo a manera de ejemplo, puede mencionarse que el piso prestacional pasó de 180 mil a 841.856 pesos.

No obstante, si al sistema lo viéramos como a un trabajador, tendríamos que decir que está gravemente lesionado y que se encuentra en serio riesgo. Parte del desequilibrio está dado por el descalce producido entre precios y costos. En el citado período de tres años, las alícuotas promedio sólo crecieron el 19,2 %. Conductas del mercado, de la regulación y algunos efectos económicos de impacto adverso produjeron una brecha entre el valor con el que actualmente se opera respecto del valor técnicamente viable. Si consideramos que en la estructura de recursos lo que se aplica a las prestaciones tiene una incidencia aproximada de un 92 %, la conclusión de viabilidad del sistema no es muy alentadora. Ojalá el problema se limitara a una cuestión de precios y costos operativos (que no deja de ser menor); pero la realidad introduce una variable que es la que muy posiblemente defina el destino del sistema: la litigiosidad.

Ninguna de las mejoras introducidas por la reforma de 2012 y su reglamentación posterior fueron suficientes para disuadir los reclamos en sede laboral. En 2015 se calcula que se habrán iniciado aproximadamente 110 mil juicios, casi un 30 % más que en 2014. Otro año más de tendencia creciente. El stock de juicios conocidos y acumulados a junio de 2015 es ya superior a 250 mil. Las estadísticas nos muestran que el 40 % de las demandas se originan en la Ciudad de Buenos Aires y que si sumamos las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, rondaríamos en un 95 % de los casos. Paradójicamente, cuanto más brinda el sistema, más en riesgo se encuentra su sustentabilidad.

La gran mayoría de los juicios no se debe a la justa defensa del trabajador, sino a la falta de honestidad, conocimiento, lógica, criterio y/o conciencia de algunos de los actores del sistema. Es por ello que cuanto más mejoras se le introducen, más se incrementan las demandas contra las aseguradoras de riesgos del trabajo. Esto no sólo daña el sistema, sino que provoca un problema para la economía nacional en su conjunto y destruye cualquier análisis de precios y estructura de costos de un producto como lo es un seguro, en el cual el cálculo netamente actuarial contiene hoy una variable adicional imposible de cuantificar.

Acciones puntuales y más reflexiones

Algunos de los problemas expuestos precedentemente pueden ser atendidos con acciones puntuales. Pueden fortalecerse las campañas de esclarecimiento e información con especial foco en empleadores, trabajadores, prestadores médicos, colegios de profesionales y miembros del Poder Judicial para que todos entiendan el alcance de sus acciones y lo que se está poniendo en juego.

Cualquier esfuerzo que se haga no servirá de nada si no incluye un ajuste en la visión, pretensión, conducta, acción y participación de todos los actores y/o participantes del sistema en mayor o menor medida. En la actualidad, la lucha contra el fraude impacta más que ningún otro componente en el costo de la alícuota.

Puede profundizarse también el trabajo con la Justicia a fin de lograr que ésta avale con sus fallos la reforma que introdujo la ley 26.773, de octubre de 2012, en términos de la aplicación del baremo de incapacidades, el listado de enfermedades, el RIPTE como parámetro de actualización de las sumas fijas y el piso, y la no retroactividad.

Hoy no hay garantía de igualdad de derechos ante la ley. Los jueces muestran una dispersión significativa de criterios en temas fundamentales como son la retroactividad de la ley, la aplicación del baremo de la Ley de Riesgos del Trabajo y el cálculo de los coeficientes de actualización. En definitiva, el resultado de la judicialización se transformó en un azar, según el juzgado en el que caiga una causa.

El sistema de riesgos del trabajo actual es indiscutiblemente el mejor de la historia argentina por su desempeño en materia de prevención, prestaciones y cobertura. Como todo, es perfectible y quizás puedan efectuarse mejoras; pero lo que no admite demora es un reposicionamiento de la Justicia con una mirada precisa y equilibrada y el debido y leal comportamiento de los actores del sistema.

Pareciera que muchos de los actores mencionados no se dieran cuenta de que si el sistema colapsa, todos, sin excepción, pierden y los más afectados serán los trabajadores. No podemos como país darnos el lujo de retroceder en la atención de los trabajadores, sino que es el momento en que con urgencia debemos enfrentar el gran desafío de trabajar sin descanso para ajustar y fortalecer lo que tenemos y, posteriormente, avanzar en una mejora constante trabajando en la prevención, expandiendo la cobertura y mejorando la infraestructura y la atención.


Por Daniel Marcó - Asesor especialista en seguros.


ECA2 > Institucional ECA2 > Capacitación ECA2 > Servicios
| Home | Cómo empezar a estudiar en ECA2 | Info Productores / acceso exclusivo
| Acerca de Eca2 | Programas de Estudio | Clientes & Comunidad
  | Calendario  
| Contáctenos | Inscripciones | Novedades
     
  | Login > Acceso Alumnos  
     
 
 |  GRUPO ASEGURADOR LA SEGUNDA / ECA2 > Área de Capacitación - División de Comercialización y Marketing / Desarrollado por BBN FORUM